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Revista Colombia Médica
Universidad del Valle - Facultad de Salud
ISSN: 0120-8322 EISSN: 1657-9534
Vol. 31, Num. 1, 2000, pp. 23-27

Revista Colombia Médica, Vol. 31, Num. 1, 2000, pp. 23-27

Clima social escolar: percepción del estudiante

Ligia de Giraldo, Enf., MSP1, Rosalba Mera, Enf., M.Sc.2

1. Profesora Titular, Directora de Programas Académicos de Enfermería, Escuela de Enfermería, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.
2. Profesora Titular, Escuela de Enfermería, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.

Code number: rc00006

RESUMEN

Se realizó un estudio con 147 adolescentes de educación básica de los grados 3º, 4º y 5º para determinar su percepción acerca del ambiente escolar. Se aplicó un instrumento al estudiante, que contempla datos sociodemográficos, percepción sobre la escuela y apoyo de la familia para su aprendizaje. Los hallazgos más importantes demuestran que 84.4% de los estudiantes están satisfechos en el plantel y a casi la totalidad les gusta el estudio (97.9%); lo que más les agrada son el apoyo, la comprensión y la enseñanza de los profesores; les gustaría que cambiara el orden y aseo, los robos, el consumo de drogas y el trato inadecuado de compañeros y profesores; le entienden al profesor 93.8%. Se encontró relación estadísticamente significante entre satisfacción del estudiante con la institución y años cursados; rendimiento académico y relación con sus compañeros; rendimiento académico y entender al profesor las tareas asignadas, para una p < 0.05.

Palabras claves: Clima social escolar. Adolescencia.Salud y educación.

SUMMARY

In 147 teenagers belonging to 3rd, 4th and 5th degrees of elementary education (Basic School), in order to know their percepción of school enviroment; a survey was carried out. An instrument with sociodemographic data, school, influences, and family support to their learning processes was applied to the students. The most interesting findings show that 84.4% of teenagers are pleased in their institutions. Furthermore 97.9% of them like their studies. They are also satisfied with support, teaching and understanding of their teachers; nevertheless, they would like that order and cleanly were somewhere changed, as well as drug using and/or an unadequate behavior among several peers and some teachers. Practically all of them (93.8%) understand their professors. Significant relationships, p < 0.05, were observed among student's satisfaction, school, and degrees achievied; academic output and companion dependence; academic production and teachers understanding of homeworks ordered.

La adolescencia, como etapa importante del ciclo vital, incorpora psicosexual, interpersonal y cognitivamente los años anteriores del desarrollo, en una forma nueva y diferente que constituye la preparación para la vida adulta; de una vida vastamente influida por los padres y adultos pasa a una vida autodeterminada, llegando a ser sujeto de decisiones personales intrínsecas. En esta etapa, como en las demás del proceso de desarrollo de la vida, los factores que propician el bienestar de la persona son múltiples, variados e interrelacionados, resaltándose para la adolescencia, la influencia de la familia y el entorno social en el que se desenvuelve, destacándose entre estos últimos, la institución escolar por su contribución en la formación y preparación intelectual de los jóvenes.

La salud y la educación son elementos que se relacionan con la calidad de vida de las poblaciones, pues favorecen su estado de salud, su capacidad para aprender y para aplicar los conocimientos adquiridos.

Algunos estudios1,2 han demostrado que la salud es fundamental en el desempeño escolar; cuando se presentan alteraciones tanto en su integridad física como emocional puede generar ausentismo y deserción escolar, disminución en la capacidad de concentración y por tanto, influir en su nivel de autoestima y en la imagen que proyecta.

Al hacer mención a la educación, necesariamente hay que referirse a la entidad educativa y a los diferentes elementos que están involucrados en el proceso enseñanza-aprendizaje como los estudiantes, la familia y el ambiente social que lo rodea. La escuela según Levinger3, brinda al estudiante la oportunidad de adquirir técnicas, conocimientos, actitudes y hábitos que promueven el máximo aprovechamiento de sus capacidades y contribuye a neutralizar los efectos nocivos de un ambiente familiar y social desfavorables.

El nivel socioeconómico y cultural del hogar y de la comunidad de donde proviene el escolar, determinan en parte, su nivel de información, experiencia y rendimiento. Quien crece en un hogar donde se discuten las situaciones, se permite expresar sentimientos, se intercambian opiniones e informaciones, tiende a desarrollar un lenguaje más rico y fluido, a ganar seguridad y confianza frente a su grupo de iguales. También favorece la adquisición de valores, motivaciones y metas, los cuales coadyuvan a la mejor utilización de las capacidades del adolescente y a la satisfacción por el estudio y la escuela.

Como aspectos contemplados en el presente trabajo, está la satisfacción del estudiante hacia el colegio y la actividad escolar, la autopercepción del adolescente acerca del interés del profesor por el aprendizaje de sus discípulos y las relaciones del estudiante con sus compañeros y educadores. El ambiente escolar agradable, amplio, comprensivo y estimulante, facilita al estudiante satisfacer ciertas necesidades básicas relacionadas con la edad, la habilidad y sus responsabilidades; favorece la motivación, la cultura y la socialización.

Un factor importante asociado con el rendimiento escolar, son los intereses del estudiante, de tal forma que van dándole más valor a determinadas materias, dedicándoles mayor tiempo, en detrimento de otras que consideran complejas o innecesarias y que estudiándolas se pierde tiempo. Por otra parte, en los años básicos se van creando vacíos o lagunas que obstaculizan los nuevos aprendizajes y se va acumulando la sensación de fracaso e incapacidad para esas áreas.

Otro aspecto a tener en cuenta es la actitud del profesor; aquellos que tienen presente la individualidad del estudiante, estimulan su crecimiento y aprendizaje y son comprensivos frente a sus dificultades, generan interés y motivación hacia el estudio4.

Si la influencia de los elementos antes enunciados es desfavorable, estos pueden constituirse en factores de riesgo para la salud de estas personas, generar diversas alteraciones físicas y emocionales y contribuir a la producción de bajo rendimiento académico, ausentismo y deserción escolar5,6. Vale la pena señalar que no todos los adolescentes se ven afectados en la misma medida; por tanto, existen situaciones de menor rendimiento escolar y otras en las cuales es excelente.

Por lo anterior, la presente investigación tiene como propósito determinar la percepción de la adolescente y del adolescente estudiante acerca de su ambiente escolar, a fin de brindar elementos a los planificadores de la educación para tomar las medidas que aporten al mejoramiento del proceso educativo, en busca de la excelencia académica.

METODOLOGÍA

El presente estudio de tipo descriptivo analítico, de corte transversal, se realizó en una institución de educación básica del sector oficial del área urbana de Cali; cuenta con una población estudiantil de 800 alumnos de ambos sexos, matriculados entre los grados kinder y 6º, distribuidos en 2 jornadas escolares. La población de estudio la constituyeron los estudiantes de la jornada de la mañana, de los grados 3º, 4º y 5º, obteniéndose una muestra de 147 personas, 49 por grado, seleccionados al azar, mediante la aplicación de la fórmula n= z2 p.q., con un nivel de confianza de 90% y un error máximo aceptado E2 de 0.06.

Para recolectar la información se utilizó un instrumento dirigido al estudiante y contempla datos sociodemográficos, percepción sobre el plantel en términos de satisfacción hacia la escuela y el estudio y relaciones interpersonales, aportes del estudiante para el mejoramiento de la academia; también, apoyo que recibe de la familia para su aprendizaje. Fue probado con un grupo de estudiantes de características similares y que no intervinieron en el estudio.

RESULTADOS

De los 147 estudiantes valorados, 62.3% son mujeres y 37.7% hombres; la edad promedio fue 11 años, con mayor participación en los grupos de 11 a 14 y menor de 11, para 51% y 43.5%, respectivamente; se halló 5.5% de la población mayor de 15 años, lo que demuestra un colectivo estudiantil muy heterogéneo y con edades avanzadas para estar cursando los primeros años de educación básica.

Habían ingresado por primera vez a la institución 27.8%; 57.7% tenían entre 2 y 4 años y el resto, 14.6% entre 5 y 7 años de permanencia en la escuela, lo que permite visualizar que existe continuidad en la relación académica con el centro educativo, tiempo este importante para el escolar, porque se le posibilita la introyección de comportamientos, actitudes y valores morales, el aprendizaje de la ética profesional y el respeto y cumplimiento de las normas sociales que favorecen la convivencia.

Ambiente escolar. Referente a la satisfacción por la institución, 88.4% respondieron afirmativamente, factor este favorable tanto para el proceso de aprendizaje como para el crecimiento personal del escolar; sin embargo, sería de gran valor identificar, en los no satisfechos, las causas de esta situación, a fin de tomar las medidas preventivas y correctivas, tendientes a minimizar o abolir este porcentaje, pues por este motivo se puede presentar ausentismo, deserción y desmotivación por el estudio, con las consiguientes repercusiones sociales.

A los encuestados, lo que más les agrada de la escuela es, en su orden, la comprensión, el apoyo y la enseñanza de los profesores 28%; a 23.1% todo les gusta; para 14.7% la decoración, la biblioteca y la arborización; el restaurante escolar a 11.2% y al resto, más de una de las opciones descritas (Figura 1).

Estos resultados demuestran que 51.1% de la población está satisfecha con el proceso de formación que el centro educativo les brinda, resaltándose aquí el papel protagónico que el grupo profesoral tiene en este sentido. Como se observa, existe un reconocimiento al restaurante escolar, solución de gran valor psicosocial y familiar, porque ayuda al escolar a suplir las necesidades nutricionales y le posibilita el aprovechamiento de sus capacidades cognoscitivas7 y a la familia, porque la mayoría de las madres son jefes de hogar, se dedican a la economía informal y el restaurante puede ser una solución a su situación socioeconómica.

Con relación al punto ¿qué le gustaría que mejorara en la escuela? la mayor proporción de estudiantes (30.1%) manifiesta que les gustaría que el colegio mejorara el orden y el aseo; 21.2% refiere interés porque desaparezcan los robos y la drogadicción; 18.8% el comportamiento brusco de los compañeros; 12% el trato de los profesores hacia los discípulos, evitando la agresión física y verbal; 10.2% los puestos de estudio y los tableros y el resto no responde.

Estos hallazgos concuerdan con los compromisos que los mismos jóvenes proponen para mejorar: mantener un buen comportamiento, conservar en buen estado las condiciones higiénico-sanitarias de la escuela, vigilar el ingreso de armas, drogas y apoyar al profesor.

Algunos de los comportamientos antes expresados pueden ser indicadores de alteraciones de la personalidad, originados por factores multicausales de tipo personal, familiar y social, lo que amerita una atención integral y oportuna que prevenga la aparición de trastornos más severos8,9.

Como era de esperarse, 97.9% le gusta el estudio porque le permite ser una persona útil en la vida y les brinda elementos para ser cada vez mejores, aspecto relevante tanto para el aprendizaje como para el autodesarrollo del escolar. En relación con las normas de la academia, la totalidad de los encuestados conoce, al menos, una de ellas; las más reconocidas fueron el presentarse a las actividades escolares con uniforme completo, 24.5%; ser puntuales, 23.6%; cumplir con las tareas, 18.8%; ser disciplinados, 17.4%; las respuestas sobre respetar a compañeros y profesores y conservar el patio en óptimas condiciones fue de 11.1% para cada una. Estas normas son buenas para 73.4%, 7.5% las consideran estrictas, malas y hay que cumplirlas; son regulares para 4.1% y 11.5% no responden. Con respecto a si el profesorado las hace cumplir, 92.5% contestaron afirmativamente y para el resto, sólo lo hacen ocasionalmente o nunca; 79.6% manifiestan que los alumnos sí cumplen las normas; sin embargo, se descubre que 20.4% responde negativamente, dato que podría estar relacionado con el grupo que, según los compañeros, tienen problemas disciplinarios.

Es de destacar que si las normas son flexibles y adaptables, tienen una mayor aceptación, contribuyen a la socialización, a la autodeterminación y a la adquisición de responsabilidad por parte del estudiante, favoreciendo así la convivencia en el colegio y por tanto el desarrollo de la personalidad; por el contrario, si éstas son rígidas, repercuten nefastamente, generando rebeldía, inconformidad, sentimientos de inferioridad o facilitando la actuación de la persona en forma diferente a lo que quisiera expresar.

En este sentido, es recomendable enfatizar en la importancia de la labor educativa del maestro, considerando que es el mediador de todo el proceso educativo, en tanto que interpreta los contenidos del currículo, determina los textos escolares, establece las pautas de conducta que deben observase en el plantel y en el aula, encarna valores, actitudes y comportamientos que los escolares aceptan o rechazan10,11.

A la pregunta ¿cuáles son las materias que más le gustan? aparecen en los 3 primeros lugares las matemáticas con 15.9%, español 6.2% y sociales 5.5%; sólo 7.6% les gusta todo el plan curricular, pues las entienden, son fáciles de estudiar y aprenden para viajar; 50% refirió agrado por más de 3 asignaturas.

Analizando las respuestas sobre materias que menos gustan, matemáticas, nuevamente aparece en primer lugar con 19.1%, seguida de sociales 12.8%, español 12.1% e inglés 9.9%; también aparecen otras como dibujo, religión, valores. Las principales razones que expresan son: no las entienden o son difíciles 36.6%, las consideran aburridoras 28.9%, porque les asignan trabajo para el hogar 8.5%; 6.3% expresan que esto se debe a falta de explicación y el resto, por otros causales.

De aquí la importancia de una motivación clara y consciente del educando sobre su aprendizaje, pues éste puede verse opacado cuando no le conoce su utilidad, no le es de su agrado ni de su preferencia y por tanto, no le suscitará gratificación.

Un alto porcentaje, 74.8%, valoran como bueno su rendimiento académico, 23.8% regular y sólo 1.4% lo consideran deficiente. El rendimiento regular o deficiente referido por el estudiante, puede ser ocasionado, entre otros, por la falta de ayuda y orientación que recibe de su familia, pues 17.8%, respondieron no recibir ningún tipo de apoyo para la ejecución de sus tareas intelectuales, por parte de sus congéneres.

Relaciones interpersonales. Manifestó tener amigos en el grupo 98.6%; 78.8% refiere que los compañeros le colaboran con el estudio; 71.9% describen como satisfactorias las relaciones en el salón; 86.3% valoran como buena la interacción profesor-alumno porque les enseña, los trata como amigos y los comprenden.

Con relación a la forma como lo llaman en el colegio, 57.5% lo hacen por su nombre, 39.8% por medio de apodos, 2.7% por apodos relacionados con algún defecto físico que presente el adolescente; sin embargo, es de resaltar que 87.7% se siente bien con esta forma de comunicarse y 13% expresa incomodidad y rechazo. Desde este punto de vista, se debe anotar que ante el hecho de una persona con defectos físicos, el medio puede reaccionar con compasión o con rechazo, desconociendo sus capacidades y con ello, propiciar la alteración de su conducta, generando sentimientos de minusvalía, autodesprecio, depresión e ideas o intentos suicidas6,11-13.

Percepción del estudiante sobre el educador. Del total de evaluados 93.8% responden que entienden al profesor en clase y las tareas que éste les asigna. Existe 6.2% que no entiende y a quien deben estar dirigidas algunas acciones para determinar factores que pueden estar interfiriendo en este sistema, a fin de instaurarles los correctivos para evitar el retiro de la entidad educativa. Cabe destacar que para una alta proporción de la población 95.8%, el grupo docente se preocupa por el aprendizaje de los alumnos, 97.9% opinan que ellos les motivan a que intervengan en clase.

El proceso de educar consiste en sacar y desarrollar lo que está dentro de la persona, lo que lleva a facilitar el aprendizaje, generando un cambio de actitud en los tres niveles: el pensar, el sentir y el actuar.

El aprender y el enseñar, no necesariamente están en relación directa, pues ante cierta metodología, la mayoría del grupo puede entender lo que se expresó pero algunos otros requieren que se les elabore un esquema diferente.

Se vence la resistencia a aprender si se respeta a los participantes y si se les da la oportunidad de aplicar para reforzar; el aprender significa asumir riesgos y éstos se presentan cuando se ejecutan procesos participativos14-16.

Al analizar la relación entre las variables satisfacción en la escuela y los años cursados en la institución, mediante la aplicación de la prueba chi cuadrado (X2), se obtuvo que la mayoría de los estudiantes que refirieron no estar satisfechos son los que llevan menor tiempo en la institución y la diferencia es estadísticamente significativa (p < 0.05); se concluye que hay relación entre el estar satisfecho en la escuela y el tiempo de permanencia en la institución, lo que puede explicarse por el proceso de adaptación del estudiante al clima escolar (Cuadro 1).

Encontró significancia estadística entre rendimiento académico, según opinión del estudiante, y entender las tareas que el docente asigna para realizar en la casa, con una p < 0.05. Por tanto, se concluye que existe relación entre estas 2 variables, aspecto que cobra gran valor desde el punto de vista del maestro, como facilitador del proceso enseñanza-aprendizaje, pues la probabilidad de que el rendimiento académico sea bueno es mayor, si hay claridad en las actividades escolares (Cuadro 2).

La relación entre rendimiento académico y las relaciones interpersonales del estudiante con los compañeros de grupo es estadísticamente significante con p < 0.05, lo que demuestra que existe relación entre estas 2 variables.

Como es de esperar, si el educando establece buenas relaciones con sus pares, el trabajo académico se desarrolla en un ambiente agradable, propicia el compartir las experiencias y por tanto su socialización y crecimiento personal; también aprovecha los recursos que la entidad educativa y sus condiscípulos le ofrecen (Cuadro 3).

No se encontró significancia estadística entre satisfacción en la escuela y años perdidos, relaciones interpersonales con los profesores, edad, sexo. Tampoco se halló relación estadística significativa entre rendimiento académico y edad, sexo y relaciones interpersonales con el profesor.

REFERENCIAS

1. Antolínez B, Mera R, Giraldo LM de. Condiciones de salud y rendimiento académico de estudiantes de secundaria. Cali; Fundación Pathfinder, 1994. Pp. 7-11.

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5. Ballesteros B. Modelos explicativos de la relación entre conflicto marital y ajuste infantil. Suma psicológica. Bogotá; Fundación Universitaria Konrad Lorenz, 1995; 2: 23-38.

6. De la Espriella C. Conflicto entre padres e hijos adolescentes. Suma psicológica. Bogotá; Fundación Universitaria Konrad Lorenz, 1995; 2: 43-64.

7. Daza CH. Nutrición infantil y rendimiento escolar. Colombia Med 1997; 28: 92-7.

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9. Ministerio de Salud de Colombia. Estudio nacional de salud mental y consumo de sustancias psicoactivas. Bogotá; 1993. Pp. 255-67.

10. Arias ML, Arbeláez AC. Timidez y agresividad en la escuela. Fundación FES, 1992. Pp. 5-9.

11. Souza MM. Educación en salud mental para maestros. México; Editorial El Manual Moderno, 1995. Pp. 13-9.

12. Villanueva MA. Hacia un modelo integral de la personalidad. México; Editorial Manual Moderno, 1995. Pp. 176-83.

13. Viamonte M. Frustraciones. México; Editorial Trillas, 1991. Pp. 31-8.

14. Tovar T. Ser maestro. Condiciones del trabajo docente en Perú. Santiago de Chile; UNESCO-OREALC, 1993.

15. Subirats J, Nogales I. Maestros, escuelas, crisis educativas. Santiago de Chile; UNESCO-OREALC, 1993.

16. Gómez DE, Valle A. Evaluación y estructura del clima socioescolar en alumnos de educación media de Galicia. Psicología General y Aplicada 1994; 42: 367-76.

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